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  Blind Melon en Niceto
La banda llegó por primera vez al país con su nuevo vocalista, Travis Warren, en reemplazo del mítico Shannon Hoon; crónica y fotos 

foto by Agustín Dusserre
 

It's Este viernes, Niceto está demasiado lleno. Nacen esas efímeras amistades recitaleras. El público está muy unido y conversa:

-¿Y, vos escuchaste al cantante nuevo?
-Sí, escuché el último disco y está bueno. Canta bien el chabón.
-¿Y los temas viejos los hará como Shannon o tendrá su estilo propio?

Hoy toca Blind Melon por primera vez en la Argentina. Pero parece como si hubieran llegado dieciséis años más tarde de lo debido. En octubre de 1995, su cantante original, Shannon Hoon, murió de sobredosis. Y aquí todos vamos a extrañar lo que nunca antes hemos visto en vivo. Y seguro, alguno habrá prendido alguna vela en su honor para recordarlo.

Hecho el duelo, la gente quiere que el show arranque, quiere ver qué tal va la performance del nuevo vocalista Travis Warren. Pero todavía, acá no pasa nada. Mientras, el DJ hace sonar algo de reggae argento y esto, a todos los presentes aquí amuchados, no les gusta nada. Y se organizan, e inventan un cantito: "¡Basta de reggae! (X3) / ¡Poné a Pearl Jam! (X2)". Y nadie les lleva el apunte. Entonces, tema a tema, la intensidad va en aumento y cada vez son más los que se suman al reclamo. Hasta que lo logran. Pero nadie entiende muy bien qué es lo que está sonando después. Pero, para fortuna de todos, no es reggae.

Es que hay que divertirse en la espera y la gente que hoy se reunió acá tiene buena onda y muchas ganas de pasarla bien. Entonces, agitan (ya hace como una hora que están esperando): "¡Blinnnndd Meeeeeeeeeeeeelonnn, Blind Meeeeeeeeeeeelonnn!". Y cuando ya nadie se aguanta más, se abre el telón y una de las mejores bandas de los ´90 sale a escena para tocar "2 x 4" y volarnos el postizo. Para luego empalmar con "Toes Across the Floor" y ahí sí: todos nos daremos cuenta que la banda explota, está afiladísima, y que si hace 20 años tocaba bien, hoy toca muchísimo mejor. Y Travis Warren, no cantará, ni bailará, ni usará la misma ropa que Hoon, pero es un intérprete increíblemente bueno.

Apenas termina la canción, Travis habla: "Nos decían que tocar en Sudamérica iba a estar buenísimo, que ustedes eran una audiencia increíble. Pero no nos esperábamos esto. ¡Ustedes son los mejores fans del mundo". Entre los aplausos, alguien le contesta: "Ya lo sabemos, boludo". Y hablaba en serio y sin mala onda, porque a medida que iban pasando los temas, la banda parecía contagiarse más y más del calor que las personas emanaban allí abajo. Agradecidos, no pararon un segundo de regalar cosas: púas, calcomanías, palillos de batería y apretones de mano.

Y meten "Soup", "Paper Scratcher" y "Drive". Y allí Warren hace una pausa y se pone a buscar a alguien entre el público para hacerlo subir. Pasa una mochila y atrás viene un muchacho. Pisa el escenario; el flaco está emocionadísimo. No entiende nada. Mientras, la banda toca bajito la base de "Skinned" y Travis le pregunta si la puede cantar. Y aquí vaya a saber uno qué le contesta. Se saca el buzo y pela la camiseta argentina. Está volando. Saluda a cada miembro de la banda muy entusiasmado. Y arranca la canción nomás. Y Mientras Warren canta, el flaco no para de hacer cosas: baila, rockea, agarra una maraca para tocar algo con ellos, se roba una calcomanía y se la muestra al cantante. Hasta que el acorde final llega y la gente estalla en un reclamo unánime: "¡Dale la remera!"(X10). Y estos muchachos, decí que no hablan español, si no se la hubieran mangueado. Por lo que el amigo se va con su sueño cumplido y conserva la pilcha.

Luego vendrá una seguidilla de temas viejos y nuevos. Porque Blind Melon editó un álbum nuevo en el 2008, titulado For my Friends. Y es hermoso verlos tocar. Su estilo ha evolucionado mucho y uno no para de encontrar pedacitos de referencias. Tienen grunge, tienen psicodelia, tienen desierto, tienen surf, tienen blues y, sin embargo, suenan tan únicos.

Y ahora sí, llegó lo que todos estuvimos esperando. Aunque digamos que no, que estamos cansados de escuchar ese tema. Llega un momento comparable a aquel Vélez en el que Luis Alberto Spinetta reunió a Almendra y tocó "Muchacha ojos de papel", por fin. Llegó el momento de esa intro melodiosa de guitarra. Llegó el momento de "No Rain" y todos los pelos de todos los brazos de toda la gente que vino a Niceto, están erizados. Esto es como ver la Torre Eiffel o el Partenón por primera vez. Es acceder a la fuente directa de algo que ha sido reproducido miles de veces.

Y ahora sí, el contacto entre arriba y abajo es más genuino que nunca. Estamos todos pasándola tan bien. El cantante sale con una videocámara y registra esa marea que no para de agitarse. Para los de abajo, el espectáculo es Blind Melon y para los Blind Melon, el espectáculo es todo lo que pasa abajo. Todo sucede aquí mediado por un ida y vuelta constante de regalos y contraregalos.

A Rogers Stevens (uno de los dos guitarristas) le chorrea agua del sombrero. Está muy conectado. No para de tocar y de regalar cosas. Y en un momento, un tipo parece apiadarse y eleva un porro y se lo ofrece. Roger mira bien qué es eso que le están alcanzando y, cuando se da cuenta, hace con la cara un gesto de "Of course, man", lo toma y le da unas pitadas. Al rato, vuelve apurado al borde del escenario para buscar al dueño, se lo devuelve y arranca a tocar "Time".

Y aquí llega el momento de los bises. Y sonarán "The Pusher", "Mouthful of Cavities" y "Galaxie". Y otra vez, sobreviene esa sensación al escuchar una de las mejores canciones de la anteúltima década. Todo el mundo queda extasiado y pide otra, la última. Y Blind Melon se va con "Walk". Después, ya nada importará tanto: pondrán música de nuevo y Niceto volverá a ser el Niceto de siempre y todos nos vamos contentos. Y ellos, también. Al rato, saldrán por la puerta de Humboldt a saludar a todos los que allí los están esperando. Se sacarán fotos, les agradecerán, Cristopher andará un rato en su bici playera y vaya a saber uno cómo seguirán la noche.

Por Juan Manuel Daza.

photo by Agustín Dusserre

photo by Agustín Dusserre

 

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